ESTUDIAR CON MÉTODO
DOMINAR LOS PENSAMIENTOS
RELAJARSE
EL DÍA DEL EXAMEN
¿CÓMO REALIZAR EL EXAMEN?
A lo largo de su historia académica, el estudiante ha de enfrentarse a diversas pruebas de evaluación en las que se valoran sus conocimientos y/o habilidades para resolver unas tareas, y por la que se califica su aprendizaje. Los exámenes pueden generar diversas reacciones de estrés o ansiedad antes, durante o después de realizar la prueba. Estas respuestas de ansiedad consisten en pensamientos negativos, sensaciones de malestar físico y/o incapacidad para actuar correctamente llegando incluso a "quedarse en blanco", dejando el examen sin completar, a pesar de tener los conocimientos y/o habilidades necesarias.
Aprender a controlar las manifestaciones de ansiedad requiere el aprendizaje de una serie de técnicas para afrontar de forma adecuada las situaciones temidas. Entre ellas, destacamos las habilidades de autocontrol fisiológico, como la respiración profunda y/o la relajación, y las técnicas para controlar los pensamientos generadores de ansiedad como la parada de pensamiento o la sustitución por otros más adecuados.
Para afrontar adecuadamente un examen, además de controlar las respuestas de ansiedad, es necesario realizar una correcta planificación, especialmente si se debe iniciar el estudio con mucha antelación, y seguir una serie de pautas para llegar al examen en plenas condiciones físicas y mentales.
La Selectividad es una prueba a la que se han de enfrentar la mayor parte de estudiantes que desean acceder a la Universidad. Para poder superarla con éxito es importante dominar los contenidos del examen pero, además, es importante considerar los factores mencionados anteriormente ya que es frecuente que los estudiantes afronten esta prueba con más ansiedad de la aconsejable, lo que viene explicado por las circunstancias que lo rodean. Así, muchos jóvenes acuden al examen pensando que se "juegan su futuro", especialmente si desean conseguir una nota determinada para acceder a los estudios deseados. Es frecuente plantearse la Selectividad como una cuestión de todo o nada, como la prueba que decidirá su futuro o que puede malograr todo el historial académico obtenido hasta la fecha.
Asimismo, debido al contenido del examen, es necesario iniciar la preparación con tiempo suficiente, programando los repasos correspondientes, sin prisas de última hora.
A continuación te damos una serie de consejos y sugerencias para ayudarte a afrontar con éxito tu examen de Selectividad. Sabemos que es una prueba que puede provocar reacciones de ansiedad o estrés si no se afronta de manera adecuada. Por ello, vamos a detallar los aspectos más importantes que no debéis olvidar, entre ellos:
Saber organizar y planificar el estudio
Repasar las principales técnicas de estudio que resultan útiles para preparar los exámenes (lectura, subrayado, esquemas, resúmenes, ...).
Controlar los pensamientos negativos antes de los exámenes
Una característica de los tiempos actuales es la falta de tiempo para realizar las actividades cotidianas. Parece que hacemos una cosa tras otra sin interrupción. Por ello, gestionar el tiempo es clave para aprender algo sistemáticamente. Sin embargo, adoptar nuevos hábitos de gestión del tiempo no es fácil. Recuerda que sólo se pueden cambiar los hábitos inadecuados sustituyéndolos por otros más adaptados, y para ello se necesita práctica y tiempo.
¿Qué ventajas tiene planificar el estudio de forma adecuada?
Así pues, ¿cómo podemos planificar la selectividad? Siguiendo los pasos que se detallan a continuación:
En general, para prepararse adecuadamente para Selectividad hay que planificar el estudio de la siguiente forma:
Para evitar interferencias entre la información estudiada, las sesiones de repaso se programarán empezando por los temas más difíciles, se continúa con los más fáciles y se acaba repasando los de dificultad intermedia.
Una vez que se ha repasado toda la materia, se dedicarán uno o dos días antes del examen para el último repaso general (dejando el día anterior a la prueba descansar). En este caso se seguirá el mismo orden anterior, evitando estudiar varias asignaturas en la misma sesión.
Para repasar también es útil realizar una síntesis de todo lo estudiado, con el fin de lograr una visión de conjunto de toda la materia, o intentar adivinar las preguntas del examen y responderlas. Un estudiante eficaz dedica gran parte de su tiempo a elaborar exámenes privados para autoexaminarse. Un cuestionario es una excelente forma de repasar: así no se pierde el tiempo, sino que sirve para valorar el grado de conocimiento de un tema.
Recuerda que cuando existe similitud entre la prueba de evaluación y las tareas de estudio, recordar lo aprendido resulta mucho más fácil. Por este motivo, es importante estudiar de forma comprensiva y entrenarse en el tipo de pruebas con las que nos examinarán. Cuando el examen consista en una prueba escrita de redacción, el mejor ensayo es aprender a resumir por escrito de forma ordenada la información del tema.
Aunque es difícil dar pautas concretas, ya que cada alumno es diferente, se pueden ofrecer los siguientes consejos a modo orientativo:
Además de esta planificación, es recomendable que sigas estos consejos (Universidad Miguel Hernández, 2000):
A continuación te enseñamos unas técnicas para ayudarte a controlar esta ansiedad "normal" ante los exámenes. Recuerda que su éxito depende del grado de práctica que alcances con cada una de ellas. Sólo por saber cómo te tienes que relajar no vas a poder hacerlo cuando te encuentres muy nervioso. Pero si has practicado anteriormente y dominas la técnica, será una estrategia muy útil para controlar la tensión.
Para realizar cualquier examen, es importante estar motivado y con deseos de hacerlo bien, y sentir una razonable activación, sin que suponga perder el control de uno mismo. Por ello, cuando uno ha estudiado y aspira a realizar un buen examen es normal sentirse un poco tenso (los que nunca tienen nervios son los que no estudian). Sentirse preocupado, sin que esa preocupación nos haga perder el control, es bueno y puede optimizar el rendimiento. Pero, ¿cómo mantenerse en el nivel adecuado de activación sin llegar a extremos que nos hagan perder el control? Controlando los pensamientos negativos sobre nuestra capacidad y el resultado del examen, y practicar técnicas de autocontrol fisiológico (Fernández, 1994).
Para controlar los pensamientos negativos, es necesario practicar diversas estrategias. La más importante de todas ellas es cambiar el foco de atención; y así, en lugar de pensar sólo en el aprobado, es mejor concentrarse en la tarea que se está realizando. Esta estrategia se basa en el hecho de que los estudiantes que tienen miedo a los exámenes se concentran sólo en la nota que necesitan o creen que se merecen y la idea de no llegar a ese punto les pone muy tensos. En estos momentos de ansiedad, suelen aparecer pensamiento negativos del tipo "seguro que me preguntan lo que llevo menos preparado, me pondré nervioso y no sabré cómo plantear el problema; tengo que hacerlo muy bien para conseguir entrar en la carrera que me gusta; si no lo hago bien habré malgastado mucho tiempo para nada; si no lo consigo será un desastre". Esta preocupación innecesaria y obsesiva por el resultado, es un pensamiento que sólo conduce a generar más miedo y ansiedad. A su vez, al notarse alterados, aumenta la tensión y los pensamientos negativos, con lo que se produce un círculo cerrado por el que el estudiante se encuentra cada vez más nervioso.
¿Qué se puede hacer en esta situación? En este caso, el mejor modo de optimizar el rendimiento es despreocuparse por el resultado del examen y centrarse en la tarea que estamos realizando, ya sea repasar, hacer un esquema o dar un paseo. Para controlar los pensamientos negativos es necesario aprender a pensar en algo alternativo, por ejemplo, respecto al trabajo que ya se ha realizando o concentrándose en algún pensamiento que nos resulte muy agradable (un momento feliz ya vivido, el próximo viaje, o la lista de prendas de vestir de nuestro armario). Lo importante es sustituir el pensamiento que nos provoca ese malestar por otro alternativo que no genere tensión.
Así pues, la principal estrategia para manejar la ansiedad ante los exámenes es despreocuparse del resultado (estudiando lo suficiente para que sea positivo) y repetirse a uno mismo frases del tipo "El resultado no depende de mí y lo que tenía que hacer ya lo he hecho y eso no se puede cambiar".
Si las manifestaciones de ansiedad ante los exámenes son excesivas y en más de una ocasión nos hemos quedado en blanco, y no se han resuelto después de garantizar un buen método de planificación y estudio, es recomendable consultarlo con el psicopedagogo del centro donde estudiáis, para que evalúe y, si es necesario, trate el problema.
La relajación y la respiración profunda son dos estrategias de autocontrol muy útiles para mantenerse tranquilo ante una situación estresante. Para que sean efectivas, es necesario haberlas practicado con anterioridad. A continuación, os explicamos cómo se puede aprender a respirar profundamente, para que practiquéis en casa todos los días, con el fin de dominar la técnica de cara al examen de Selectividad.
Para aprender a relajarse hay que buscar un ambiente tranquilo, silencioso, evitando molestias de calor, frío, interrupciones, etc. Nos colocaremos en una posición cómoda, a ser posible tumbados o sentados en un sillón, con la espalda totalmente apoyada en el respaldo. A continuación sigue esta secuencia:
Practica dos o tres veces al día. Cuando domines la técnica de la respiración profunda, puedes practicarla en situaciones naturales cuando te encuentres tenso.
Se trata de que nuestro estado físico sea el de un día normal, evitando encontrarse cansado y tenso. Para ello es importante dormir bien, no tomar excitantes, y evitar todo tipo de preocupaciones (por ejemplo, problemas con los padres o discusiones con la pareja).
La tensión que genera el repaso nos puede poner más nerviosos y/o fatigarnos. Además, esta sesión no sirve de mucho, ya que si la materia está aprendida es un esfuerzo innecesario, y si se desconoce algún punto, no se va a lograr aprender nada nuevo. Sin embargo, si los temas están incorrecta o insuficientemente comprendidos, se acumula información de forma desorganizada, lo que acumula más confusión e interfiere con los conocimientos anteriores.
Es muy importante tratar de eliminar los pensamientos negativos sobre el resultado de la prueba y concentrarse en que lo importante es el esfuerzo realizado para preparar el examen.
Se ha de evitar la costumbre de reunirse con los compañeros para resolver dudas de última hora, discutir posibles preguntas o el grado de dificultad de la prueba. Este tipo de comentarios contribuyen a ponernos más nerviosos. Ver a un compañero ansioso puede provocar la misma respuesta en nosotros. Por esto, es más útil reunirse con los compañeros más tranquilos y no comentar nada sobre el examen. Si esto no es posible, es mejor permanecer solo hasta que comience la prueba. Llega temprano al lugar del examen, para evitar nervios de última hora. Trata de ir al examen calmado y alerta.
Es muy útil conocer el sistema de puntuación de la prueba y el valor positivo de cada respuesta, así como saber si las incorrectas nos restan puntos. También hay que llegar al examen sabiendo qué material podemos usar, qué orden seguir o cómo estructurar las respuestas para optimizar el resultado de la prueba. Planea cómo distribuir el tiempo durante el examen y deja algunos minutos para repasarlo. Ten claro el tiempo que tienes para el examen, tenlo presente siempre.
Si durante el examen te quedas en blanco no te preocupes y recuerda que la única forma de superar este bloqueo ocasionado por los nervios es disminuyendo el nivel de ansiedad a través de la relajación. Cierra los ojos e inicia una serie de respiraciones profundas y lentas que te ayuden a relajarte. Concéntrate en alguna imagen agradable, imaginando que te encuentras en un sitio que te resulte muy placentero. Cuando estés más tranquilo procura recordar, pero manteniéndote relajado.
Los exámenes que nos podemos encontrar se agrupan en: prueba objetiva (o tipo test), prueba de desarrollo (o tipo tema) y examen de problemas. Cada tipo de prueba tiene unas peculiaridades que hay que conocer para poder realizarla correctamente. En todo caso, como sugerencias generales para todos los tipos de exámenes, podemos destacar:
A continuación te detallamos unas orientaciones para realizar adecuadamente cada tipo de examen (Fernández, 1994):
Existe la tendencia errónea de pensar que ante una prueba tipo test no se ha de memorizar el tema, sino que es necesario "comprender". Sin embargo, la memorización, tras una completa compresión del contenido de estudio, es un requisito básico para obtener un buen resultado en los exámenes. Además, en frecuente que en estas pruebas se pregunten datos muy concretos, que sólo se pueden recordar si se ha memorizado.
Para contestar una prueba objetiva, se recomienda:
Como consejos recuerda que:
Antes de empezar a contestar esta prueba, es necesario leer comprensivamente todas las preguntas, anticipando qué habría que contestar en cada una de ellas. Después empezaremos por la pregunta que mejor nos sepamos, con el fin de relajarnos un poco al ver que las cosas van saliendo bien.
Realiza un pequeño esquema del contenido de la pregunta, siguiendo el esquema que realizaste para estudiarlo, para organizar la información. Así evitarás que se te olviden las ideas y sabrás en cada momento lo que te queda por completar en el tiempo disponible.
También es recomendable:
Lee las preguntas prestando mucha atención a lo que se te dice. Detente en las palabras claves que explican lo que has de hacer: comparar, contrastar, clasificar, definir, esquematizar, justificar, relacionar, ...
Comienza a responder, si puedes, por la pregunta que mejor conozcas.
Si ves que dispones de poco tiempo para responder a una pregunta, no la dejes en blanco, haz un esquema, bosquejo o resumen para indicar al profesor que conoces la respuesta.
Evita los dos errores típicos de este tipo de examen: contestar telegráficamente o desarrollar un punto en exceso en detrimento de los demás.
Deja espacio en blanco entre preguntas y entre los párrafos más importantes, así podrás volver sobre ellos y anotar lo que olvidaste.
La presentación del examen ha de ser aceptable y el texto ha de estar escrito con letra legible.
Antes de entregar el examen, dedica unos minutos a repasar.
Para resolver un problema, puedes seguir estos pasos:
Es muy importante leer todos los problemas antes de empezar a resolverlos para distribuir el tiempo entre ellos según su dificultad. Empieza por el que mejor conozcas. Si te quedas bloqueado en algún problema, es preferible pasar a otro.
Distinguimos dos momentos:
Fernández, C. (1994). Aprender a estudiar. Cómo resolver las
dificultades en el estudio. Madrid: Pirámide.